Fuerteventura, los volcanes del viento (III)




Fuerteventura, a diferencia del resto de islas Canarias, tiene bien desarrolladas y visibles las tres fases del nacimiento de las islas, las rocas de la corteza oceánica que forman el basamento de la isla antes de comenzar el crecimiento volcánico, las rocas volcánicas fruto de las diversas erupciones que conformaron el relieve de la isla y los depósitos sedimentarios pliocenos y holocenos, aluviales, eólicos y marinos.

• Depósitos aluviales. Glacis, conos de deyección y ramblas, constituidos por materiales arrastrados por las aguas torrenciales desde el Complejo Basal y las diferentes series volcánicas. Son materiales con edades comprendidas entre el Pleistoceno inferior y el Holoceno.

• Depósitos eólicos (jables). Depósitos de arenas calcáreas de origen marino, transportadas por el viento desde las costas hacia el interior del territorio, que originan sistemas dunares o delgados recubrimientos sobre el sustrato. La formación de estos depósitos arenosos se ha producido en repetidas ocasiones desde el Plioceno hasta la actualidad. Playas y arenales son frecuentes en el litoral, en el norte se encuentra el campo de dunas de El Jable y las playas de Corralejo. La costa occidental del Macizo de Betancuria está salpicada de franjas arenosas y abundantes playas fósiles, la más extensa es el Jable de Vigocho. Pero donde la impronta de los arenales es más notoria, es en Jandía. Las arenas cubren todo el itstmo y se prolongan por la costa de las dos vertientes de la península formando dos grandes playas, la de Barlovento y la de Sotavento. En conjunto, el litoral de la Isla cuenta con 159 kilómetros de costa baja, mientras que el litoral con acantilado de más de 20 metros llega casi al centenar de kilómetros.

• Depósitos marinos (playas levantadas). En los últimos 4 millones de años, en tres ocasiones se producen depósitos marinos relacionados con la entrada del mar hacia tierra adentro. Las playas levantadas correspondientes a los dos primeros episodios contienen fósiles de faunas de invertebrados de aguas cálidas, mientras que en el último, se ha encontrado fauna similar a la que actualmente habita en el medio marino canario. A estos depósitos se les superpusieron formaciones dunares (Fig. 27, 28, 29 y 30) con aluviones y paleosuelos intercalados que han quedado parcialmente cubiertas por lavas basálticas.











































































































































Un depósito curioso, al margen de os que he citado son los depósitos de Caliche que cubren una buena parte de la isla y que he recorrido en las excursiones alrededor de donde resido, en Castillo-Caleta de Fuste. 

Las coladas se encuentran recubiertas por una capa de carbonato cálcico conocida como caliche. Este carbonato cálcico que pigmenta de color claro la parte más externa de las rocas volcánicas procede de la disolución de las arenas calcáreas de origen marino. Estas arenas en el pasado cubrieron esta parte de la Isla, como en la actualidad lo hacen los jables. La disolución de estas arenas formadas por fragmentos de conchas y caparazones de organismos marinos produjo que sus componentes se fijaran a las rocas subyacentes formando los encostramientos de carbonato cálcico o caliche. Su depósito se originó, quizá, tras un último periodo pluvial, una gran aridez, quizás en relación con el inicio de la primera glaciación pleistocena, que se instaló por esta zona del planeta. En Fuerteventura, las aguas del subsuelo ascendieron y se evaporaron, dejando en la superficie de las arenas que cubrían casi toda la isla, una costra calcárea o caliche (localmente tosca blanca), cuyo carbonato procede de los restos marinos. La costra es muy gruesa (algunos metros), allí donde las arenas tenían más espesor y descansa directamente sobre los materiales básales y los basálticos, entre cuyas grietas frecuentemente se introduce, donde las arenas los cubrían en delgada cobertera. La tosca blanca ha sido materia prima para la obtención de cal, lo que se hacía en los conocidos hornos diseminados por la geografía de la isla, sobre todo en el siglo XIX en que se exportaba a otras islas. 

En la zona de la Caleta de Fuste, a unos 80 o 100 metros de altitud, hay una serie de construcciones, hoy abandonadas, conocidas como los Corrales de Miraflores. Parece ser que su origen es un antiguo poblamiento de los primitivos pobladores de la isla, luego seguramente aprovechado por pastores. En su entorno aparece una gran cantidad de conchas marinas, fruto de la alimentación de quienes vivían en este entorno y buscarían parte de su sustento en el cercano mar.































































































































































































































































Me queda por recorrer la mayor parte de la Isla, que iré haciendo en próximas visitas, por ejemplo una zona que me indica un amigo, y que pasé muy cerca pero desconocía, http://es.enjoyfuerteventura.net/barranco-encantados/, o toda la zona sur de la isla y el Macizo de Betancuria.

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